A la memoria de doña María Dolores García de Celis
Noticia publicada el Sábado, 28 febrero a las 09:04:32 Aún no hay comentarios de los lectores. Sea el primero en opinar |
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• Es de obligado cumplimiento reseñar la condición humana y sencilla de María Dolores García de Celis. Su figura ha quedado grabada en el corazón de cuantos la trataron porque destilaba una generosidad, cordialidad y humanismo dignos de una santa. En definitiva, una gran cristiana que Dios ya la protege en el cielo
La ausencia de doña María Dolores García de Celis forzada por los designios de la vida es un contratiempo, pero queremos dejar constancia a los suyos que ha dejado un vacío tremendo imposible de suplir, razón por la cual desde estas líneas expresamos profundamente nuestro pesar a sus hijos y familiares.
Hace muy poco tiempo la noticia de su óbito impactó en amplios sectores de la sociedad canaria. Es preciso recordar que María Dolores era viuda del doctor don José Guerra Navarro, y constituye una familia muy conocida en diferentes ámbitos canarios. El doctor Guerra era hermano de don Francisco Guerra, el afamado autor de relatos canarios, conocido como Pancho Guerra en los ambientes isleños, creador del popular personaje de Pepe Monagas, que tantos éxitos cosechó a lo largo de muchos años.
El óbito de doña María Dolores García de Celis, acontecida hace muy poco tiempo constituyó un sentido pesar por las características muy humanas de la fallecida. Características que han influido en sus hijas e hijos, María del Carmen, Lolina, Josefina, María Isabel, José Juan, Miguel Antonio y Javier Guerra García de Celis, éste último ligado profesionalmente al municipio de Telde, justo al ambulatorio de San Juan. Durante ocho años ha desarrollado sus conocimientos médicos con acierto, honestidad y cordialidad, que le han generado numerosas amistades y el reconocimiento de la sociedad teldense.
La pérdida de su querida madre ha supuesto para los allegados un fuerte e inesperado revés dadas las enormes virtudes de la fallecida: una gran mujer y una gran esposa y madre. Y es de obligado cumplimiento y reiteración reseñar la condición humana y sencilla de María Dolores García de Celis. Su figura ha quedado grabada en el corazón de cuantos la trataron porque destilaba una generosidad, cordialidad y humanismo dignos de una santa. En definitiva, una gran cristiana que Dios ya la protege en el cielo. Y desde allí ella y su esposo José Guerra protegen a sus seres queridos.
Descanse en paz una gran mujer, madre y esposa.
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