Opinión
Antonio Muñoz
A propósito de la tregua. Una esperanza que no cesa
La noticia ha sido impactante. ETA abre un proceso diferente con el anuncio de una tregua permanente. La primera vez que toma esa decisión la banda armada con tal contudencia ha calado profundamente hoy en el conjunto de la sociedad española.
Hoy más que nunca nos acordamos de los dolorosos momentos que ha generado ETA, del terror impuesto por las armas y la extorsión, de las vidas segadas. Claro que sí. Pero también al igual que otros muchos ciudadanos renace en algunos de nosotros una añeja ilusión de encontrar fórmulas encaminadas a profundizar y lograr un proceso de concordia entre todos los españoles.
De modo evidente, la noticia de la tregua hay que tomarla en serio por su contenido de "permanente", pero sabemos que esto, por muy importante que sea, no es más que el principio de un deseo general de la inmensa mayoría: el abandono definitivo de las armas y disolución de la organización terrorista. Ello, se quiera o no, requerirá tambien un largo proceso de diálogo, término polémico donde los haya y sin embargo vía mas acertada para encauzar el finiquito de esta lacra.
Nos aguarda un camino duro y complicado. Con paciencia, con tiempo, con una medida atinada de lo que se hace y contando con la colaboración de las fuerzas políticas y sociales nuestras, cada una en su papel, hay motivos para sacar adelante un deseo anhelado desde tiempo bien remoto:la paz