Ayuntamiento de Telde: dichos no dichosos
Noticia publicada el Miércoles, 11 mayo a las 00:00:00 Aún no hay comentarios de los lectores. Sea el primero en opinar |
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Opinión
Antonio Muñoz
Elementos descabellados o desdichados piensan que Juan Arroyo y compañía pueden “contribuir”, en parte, a que en Telde no se descarte la eliminación de puestos de trabajo públicos, y todo como “respuesta” al coñazo mantenido en diferentes frentes.
Así se la envainan, para que no estén reivindicando mucho, que no son tiempos de peticiones sino de abstinencia. De este modo les han dicho en el dicho consistorio que reclamaciones dichas hay que matizarlas. Y, en primera instancia, como estrategia, va un edil, el dichoso de dichos, y se encarga de dejar caer la breva o susodicha noticia casi de refilón. ¡Caramba! con tantos dichos.
A mi me suena toda esta historia a presión simulada en su grado máximo y acongojar (me dan ganas de poner lo otro, lo que ustedes están pensando, pero me retraigo) al personal. Y Juan, Arroyo, el de siempre, seguro que continuará calentándole las orejas a la superioridad, digo yo, para no dejarse amedrentar, amén de que una hipotética movida para poner de patas en la calle a empleador públicos les supondría a los actuales mandamases un coste de serias repercusiones. No sólo por la masa que en sí supone la parte trabajadora en cuestión, que es masa y media en importancia, ojo, sino por los efectos expansivos y nocivos en el conjunto social de Telde y exterior. Que con las cosas del comer no se juega. O, lo que es lo mismo, déjense de boberías, que cada vez que los trabajadores alzan la voz, vienen desde arriba tocando clarines, “peperianosciuqueros” en esta ocasión, toda una letanía de difícil comprensión.
Me quedo con una acotación del ex político municipal Antonio Ortega, metido a periodista en todas las facetas y con un don de ubicuidad asombroso. “La ciudadanía vuelve a despertarse esta vez con la noticia de la posible amputación masiva del cuerpo laboral de la empresa por padecer sus arcas de una gangrena galopante”. Esto es, en la primera casa pública de todos los teldenses: el Ayuntamiento. Aunque ya luego vinieron las matizaciones políticas al uso, como siempre.
Por si acaso, y esto lo apunto yo, si se llega a esta realidad existen posibles tratamientos alternativos, habida cuenta de que nuevas técnicas permiten acometer una terapia menos agresiva. Es que en tiempos de investigación genética todo puede suceder. Se pueden curar hasta ciertas malas artes. Dicho queda; otra vez los dichos...
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