Opinión
El Mirador
Antonio Muñoz Monzón
• De otra parte, una cuestión, aparentemente contradictoria, que me llama la atención, y que considero poco acertada, es la aparición de partidos o grupos que asoman la cabeza en periodos coyunturales, en instantes puntuales. Nadie resta legitimidad y legalidad, pero entiendo que sobran los oportunismos, pescadores de río revuelto y salvadores omnipresentes de la noche a la mañana. Aunque, bien es verdad, en raras ocasiones logran culminar los objetivos diseñados
Después de varios meses de reposo de teclas, de dedicación a observar el panorama teldense desde la cariñosa y minúscula reserva natural que supone el Parque de San Juan, de oír y leer hasta la saciedad, reconozco que a uno le renace el principio de la necesidad de escribir, dejando al margen la repercusión favorable o no del reencuentro.
Dicho esto, entro al trapo y quiero abordar en corto la realidad política que se avecina en Telde. Un auténtico rebotallo de opciones políticas que pretende adentrarse en las viejas entrañas del Consistorio y obtener una representación de alcance en un proceso electoral que a juicio de expertos puede dar mucho jugo por su carácter abierto. Dicen que mas abierto que nunca. Al tiempo, la amplia participación de proyectos políticos puede generar la captación de numerosas voluntades ciudadanas en un momento delicado, de escasa credibilidad en los políticos por los acontecimientos sucedidos en el último año, y de paso ahuyentar los fantasmas de la abstención, el principal enemigo que hay que batir. Las fuerzas políticas concurrentes han de realizar un ímprobo esfuerzo para convencer a la masa civil de que es posible llevar las riendas de la principal institución municipal con sensatez. Reitero, es el principal arma a la que hay que vencer por la senda democrática, y esto es posible si se genera un posicionamiento común en ese sentido.
De otra parte, una cuestión, aparentemente contradictoria, que me llama la atención, y que considero poco acertada, es la aparición de partidos o grupos que asoman la cabeza en periodos coyunturales, en instantes puntuales. Nadie resta legitimidad y legalidad, pero entiendo que sobran los oportunismos, pescadores de río revuelto y salvadores omnipresentes de la noche a la mañana. Aunque, bien es verdad, en raras ocasiones logran culminar los objetivos diseñados.
Con todo, lo que se trata es de, tantos pequeños o grandes, coyunturales o no, hacer votos para recuperar el pulso, la convivencia, en definitiva la inquietud vecinal por lo que acontece en su entorno. Ojalá se alcance un nivel de participación óptimo el próximo mes de mayo y Telde huela, de nuevo, a credibilidad y confianza. Una empresa que debe ser objetivo prioritario de todas las fuerzas políticas concurrentes. Nos va mucho. Mantener la esperanza requiere un trabajo más que justificado.