ESPECIAL FIESTAS DE SAN JUAN Página 11

Carmelo Almeida, pregonero

"La influencia de Telde en Canarias, decisiva "


 

Carmelo Almeida, durante la lectura del pregón en la ermita de San Pedro Mártir.

Antonio Muñoz


El pregonero de las fiestas de San Juan Bautista, de Telde, el dirigente vecinal Carmelo Almeida, destacó en su disertación la decisiva influencia de Telde en el devenir de Gran Canaria, y citó para ello su entrada en los anales de la historia como primera Ciudad y Sede Episcopal de las Afortunadas.

 

Además hizo referencia al Vicario Judicial de la Diócesis de Canarias, Juan Artiles, quien sostiene que fue en Telde donde se creó la primera comunidad cristiana guanche y donde se celebraron los primeros ritos bautismales de aborígenes, las primeras eucaristías con inciensos afortunados y fue Telde donde se clavó la primera cruz. Es más, señaló el alto dignatario sacerdotal que Fray Bartolomé, segundo obispo de Canarias, sí estuvo en Telde, sí construyó su catedral, sí instituyó su cabildo y sí convirtió a Telde en ciudad pontificia. Carmelo Almeida afirmó en consecuencia que después de muchos años desde aquel 1351 “a nosotros no nos cabe la menor duda afirmar que Canarias no se concibe de igual manera sin la existencia de Telde y de la presencia e influencia de tantos teldenses en sus instituciones”.

 

En el transcurso de su intervención, el autor trazó un panorama recopilatorio de las esencias del municipio, con especial relevancia en los sectores productivos, desde la agricultura en la que tuvo una destacada pujanza durante muchas décadas y la implantación de diferentes cultivos. Aludió al comercio y la industria, y el papel determinante de sus hombres y mujeres en todo el entramado económico, y propiciando cambios que han transformado la sociedad teldense, que también ha aportado valores humanos en el mundo político, cultural y social, ofreciendo figuras de gran talla.

 

Expresó el vocero que si bien Canarias no se entiende sin Telde, éste no hubiera sido posible sin el núcleo fundacional de San Juan: primer templo parroquial, primeras unidades administrativas, conformación de la trama urbana, en definitiva permanecen grandes valores de su esplendido pasado. Y cómo no, hizo hincapié en las actuaciones presentes, promoviendo condiciones para la recuperación y embellecimiento del entorno. Aludió, cómo no podía ser menos, al esplendor de las torres de la Basílica de San Juan. “Atrás quedan muchos escritos, debates y opiniones, presupuestos y proyectos. Hoy es una realidad que nos debe llenar de alegría y orgullo. Sensaciones extrapolables con la conclusión de las obras de la plaza grande o la alameda”.

 

Carmelo Almeida si dejó claro que “apostamos por la revitalización de San Juan, que las casonas recobren vida y se les den uso alternativos, culturales y de ocio”, y recordó en este sentido la Casa del Conde, en periodo final de restauración, y la disponibilidad en un futuro del edificio de usos múltiples en el Cubillo. Puso de manifiesto la importancia del Pepri de San Juan y San Francisco, que servirán para fijar los criterios que deben seguirse en el desarrollo de los barrios históricos, y apeló a la participación para su debate y discusión, documento que debe defender los intereses generales sin perjudicar los particulares.

 

No dejó pasar la ocasión el pregonero para hablar de la etapa infantil y juvenil, en el entorno de la Plaza , la llegada de guaguas de turistas, el chapurreo con los chonis y levantarles algunas perras, ya que hacían de guías improvisados…. Aseguró que las fiestas las anunciaba Manolito Torres, un personaje de la época, con unos voladores ya hacía sentir la situación festiva. El ajetreo en la plaza era demasiado para los chiquillos acostumbrado a tomar la plaza entera y que ahora debían compartir con los feriantes”. “En el fondo nos sentíamos como unos personajes, que también éramos protagonistas”.

 

Igualmente evocó los movimientos juveniles de antaño, la formación del coro de San Juan, o la creación del teleclub en el que prodigaban las reuniones y guateques.

En su tramo final, el pregonero señaló que aquellos chiquillos conservan aun la amistad y han incorporado otras nuevas no menos valiosas. Se refirió a la necesidad de participación ciudadana y el papel de la Asociación de Vecinos Santo Cristo como lugar abierto y punto de encuentro. De ahí han partido opiniones e iniciativas con influencia en la Ciudad ”.

 

Finalizó su discurso festivo sugiriendo que “dejémonos envolver por la noche mágica de San Juan, por sus ritos ancestrales, por su hogueras. Quememos todo nuestros rencores, todas nuestras diferencias, todos nuestros temores. Disfrutemos de lo

Sencillo, de la familia, de la amistad, de la risa de un niño, del olor a pan caliente, de la música. Seamos felices y disfrutemos de las fiestas”.